EN CD. VILLALDAMA, N.L.,

PRIMERO FUE LA CRUZ, DESPUÉS LA PLATA.

Autor: Pedro Nabor González Cárdenas

 

 

¿Quieres conocer Villaldama?

Cuelga tu vanidad en un perchero

y sigue la cruz de madera

que un humilde carpintero fabricó.

 

 

AGRADECIMIENTOS:
 

Dedico este trabajo a

toda mi familia desde

mis abuelos a mis hijos

por el amor y comprensión

que he recibido.

 

 

A mi pueblo, Ciudad Villaldama,

Nuevo León, donde viví mis años

felices de mi infancia.

 

 

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INDICE

Prólogo

Agradecimientos

Introducción

Antes de Real, San Pedro Boca de Leones fue una Misión

Los antiguos pobladores

La fundación del Real de San Pedro Boca de Leones

Siglo XVIII

Siglos XIX

Siglo XX

Algunos personajes que han destacado en la vida cultural

de Cd. Villaldama, N.L.

Otros Datos

Fotografías de diferentes épocas

Citas bibliográficas

Bibliografía general

 

 

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Prólogo

 

Por circunstancias aciagas de la vida que felizmente redituaron en logros vitales y existenciales, llegué desde Pinos, Zacatecas hasta el Mineral de Golondrinas en el municipio de Lampazos de Naranjo, N.L. allá por 1943-44 y hacia 1952, con un padre sien empleo, llegamos a Villaldama.

La brevedad infantil nos hizo conocer pronto y de cerca la horrorosa cara de la miseria, los pies desnudos y el estómago vacío, las ropas regaladas y la fantasía ausente, pero en ese mundo compartido con nuestros iguales-diferentes, siempre hubo la presencia de niños amigos que además de las bondades que sus familias nos prodigaban, estaba el contacto directo con la sinceridad, el afecto y la amistad forjada en la pureza de las almas infantiles que no tenían más malicia que aquellos pecadillos de irnos a la “mermea”, pelear con los de la Estación, burlar la vigilancia de “Chemita”y entrar gratis al cine de Don Ramón, pero en cambio,servim,os de monaguillos, aprobamos los grados escolares, hicimos la primera comunión y no faltamos a misa especialmente con Nabor Villegas y Miguel Alanís.

Pasaron los años, pero en mis recuerdos Pedro Nabor González, el de la tienda, el que me prestaba su bicileta, el que me regalaba dulces y tenía hermanas bonitas, siempre estuvo presente. A distancia lloré también sin que él lo supiera, la muerte de su padre y de su joven hermano; supimos un poco el uno del otro en eventuales circunstancias: algún 3 de mayo o semana santa en Villaldama.

Una noche, en el Museo Marco, jubilado ambos, viejos los dos, durante la presentación de un libro del amigo mutuo Juan Roberto Zavala, ocurre el encuentro, la nostalgia a flor de piel: la señorita Herminia, el Padre Nabor, el padre Alanís, Facundo, Miniín, mi hermano Raúl, la tierra donde están nuestra raíces, nuestros recuerdos y la base de una amistad sin segundas intenciones, simplemente, una amistad.

Pedrín, como le decíamos con cariño en la escuela, está ahora muy entusiasmado en la historia, pero en una particular historia, la de Villaldama, y acude cada lunes al espacio creado por Jorge Pedraza en la Capilla Alfonsina de la UANL, y busca a Celso y a Héctor Jaime con especial ansia, urgencia de saber, cada vez se muestra más comprometido, su mente va más de prisa que sus palabras y apenas le entiendo, pero no importa mucho, lo que si queda claro es que Pedrín, mi amigo, me da ahora la oportunidad, de dicr y firmar, cuánto agradecimiento sentimos los Vidales por Villaldama y por su gente que nos acogió con especial afecto, nos ha heredado una identidad, y como decía el profesor Polo “si te hubieras quedado en tu tierra, todavía andarías cuidando chivas”, ciertamente me queda el beneficio de la duda, pero en Villaldama me forme totalmente,

Porque ciertamente la dureza de la vida económica, la precaria salud y las ausencias materiales fueron colmadas con afectos grandes de mis amigos, entre ellos el más noble, sencillo y transparente: Pedro Nabor González.

Seguramente, estos renglones corresponden muy poco a lo que el lector desearía encontrar respecto a la obra que nos ocupa, pero sobre ella usted tendrá sus propios juicios, nunca he pretendido enmendarle la plana a nadie, ni tomar aires de mesías revelador, la historia somos todos, y todos tenemos nuestra propia historia, lo importnate es dejar constancia en ella, con objetividad y limpieza.

El método, el acopio bibliográfico, el manejo de fichas y la interpretación, son herramientas valiosas para uso del investigador histórico, pero nada significan si se carece de la pasión y el compromiso, pues en lo dicho y en lo no dicho, queda para testimonio del hacedor de historias, señales de que vivió, y eso, créanme, es lo más importante.

Ahora Pedro Nabor González, nos acerca a su visión sobre un pueblo, tal vez el menos importante para muchos, pero el más grande y hermoso para otros, así se dan las cosas, y en ello no quiero debatir, porque me sale lo “coyote” y entonces estaríamos en posición excluyente, que es lo menos recomendable en asuntos de la historia.

En el documento tal vez se encuentren aciertos o tal vez imprecisiones, pero en cada palabra, de eso no tengo duda, encontraremos autenticidad, amor a la tierra, amistad y empatía humana; desde esta perspectiva, tiene usted en sus manos un buen libro, diría yo, una especie de epistolario sustraido furitivamente a dos enamorados, donde vamos sabororeando, recreando y vivenciando cada carta que nos habla de amor, ternura, afectos, compromisos, ilusiones, proyectos, recuerdos, y de nueva cuenta, amor.

Este libro es eso, un epistolario de un enamorado que amante siempre de su tierra, le escribe y le cuenta su amor, y hablan de sus años y sus días vividos, de sus hijos y sus juegos, de cómo han crecido y florecido los noglaes o de cómo se secó el venero, tal vez, por ello, Pedro Nabor es poco riguroso y poco respetuoso de los “corsés” que impone el método, y se da libertades poéticas, biográficas, anecdóticas, profanas y circunspectas, pero insisto, la historia o es humana o no es historia, por ello, muchas historias resultan aburridas y bobas, porque no hablan de amor, no fueron escritas con emoción, no tienen compromiso, son simples relatos, meras enumeraciones, cuadros fríos de fechas y columnas, algo así como comer tortillas de papel. Aquí estimados lectores, ustedes encontrarán sabor, a semitas de las Treviño, sabor a dulces de leche de Don Rafael, a nieve de Don Lino Landeros, sabor a nueces y aguacates, a elotes frescos y asados, a liebres y a conejos, también a palma y lechugilla, a pólvora y mojarras, a lonches de cabrito de la Estación, a trenza de palmito y a incienso y procesión, en fin, usted vibrará y casi añorará no ser de Villaldama.

Un abrazo

Ismael Vidales Delgado.

 

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AGRADECIMIENTO

 

Creó que todos los que sentimos la necesidad, de dejar un testimonio de nuestras viviencias, de la comunidad en que vivimos, debemos de hacerlo, aunque sea en forma sencilla, para que las nuevas generaciones, conoscan el camino por el que han transitado sus antepasados y sientan cariño y orgullo por su linaje. En cierta ocasión, Lolita Villarrreal de Villarreal, nos junto a toda la familia Gutiérrez (fuimos más de 100 parientes), a festejar los 99 años de mi tía Benita, la hermana de mi abuela. En la casa que mi bisabuelo había construido, a principios de este siglo; mi bisabuelo, vino de la Popa, municipio de Mina, N.L.a formar su hogar en Villaldama, donde instaló su rancho de vino, en el rancho de la Escondida. Con motivo del cumpleaños, se hizo una misa, una comida y fue una convivencia, que me dejo gratos recuerdos; y de esta reunión escribí lo siguiente: A Las Familias De Mi Pueblo/. Mi linaje es de Villaldama/ de esa estirpe de nobleza/ que se forjó en el trabajo/ el caballero es decencia/ la mujer es la ternura/ los hijos la esencia pura.

Lo que me motivó hacer este trabajo, es en primer lugar el orgullo que sientó por mi pueblo natal, y que eso hace que mi falta de talento para escribir, lo supla con mi entusiasmo, por investigar nuestro pasado, además siempre he tenido el apoyo de mi hermanos Felipe, que en paz descanse, que siempre le entusiasmo la historia, y Ramiro quien me auxilia con su amplia biblioteca y tiene además una maestría en lenguas españolas; a mis hijos Pedro Nabor y César Alberto que comparten conmigo la obra onírica y lúdica de las letras, y la formalidad de la historia; no puedo dejar de mencionar a mi amigo de la infancia Profr. Ismael Vidales Delgado, de amplia trayectoria academica, autor de varios libros; y al Profr. Celso Garza Guajardo, que me motivó, con su gran labor, que ha hecho, promoviendo, las microhistorias de los pueblos y los barrios, y con el que me une una amistad de años, el ejemplo de la cronista de Villaldama Profr. Ma. Luisa Santos Escobedo, que ha escrito con mucho amor, de su pueblo. Al Lic. Héctor Jaime Treviño Villarreal, que cuando he hablado con él, bondadosamente, me ha dado información de las relaciones de familias de Sabinas Hgo. y Villadama, pueblos hermanos, como lo son los del Valle de Boca de Leones, Villaldama, Bustamante y Lampazos.

A mi taller de historia, como le llamó, a las reuniones que tengo en Villaldama, con gente que les gusta conversar del pasado de nuestro pueblo: Santos Rosales Méndez, don Emilio Widales Barrientos, profr. Rogelio Arámbula Almedia, el uel , el Lic. Rogelio González Muraira y muchos otros.

Al querido taller de creación literaria del I.S.S.S.T.E., Al profr. Manuel Cabrera, la Sra. Laura Herández de Villarreal, a la profra.Esther Cervantes Vega, y a todos los entusiastas compañeros, de la aventura de las letras.

Pedro Nabor

 

 

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Introducción

 

Así como en “La Eneida”, Virgilio, desea mostrar, el orgien divino del pueblo romano; guardando toda proporción, en Villaldama, primero fue la Crus después la Plata, deseo mostrar, más no comporbar por el moento, que el origen de Villaldama, fue fundamentalmente el religioso.

El primer paso para armar la historia de un pueblo es conocer lo que los estudiosos han plasmado con anterioridad. Segundo, recabar información oral y documental del presente con lugareños que les tocó vivir el pasado mediato. Tercero recopilar información en archivos oficiales o particulares, para luego ir armando el rompecabezas e ir integrando el todo en el espacio y el tiempo; aunque nunca se podrá llegar al final de la verdad pues nuevos datos darán lugar a la actualización histórica y por lo tanto a una nueva realidad. Pero ese tránsito en busca de la verdad nos dará luz para tomar conciencia de la filosofía con que interpretaban la vida nuestros antepasados.

Pedro Nabor

 

 

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Antes de Real, San Pedro Boca de Leones, hoy Cd. Villaldama, N.L., fue una misión.

“En 1687 se fundó la misión de Boca de Leones, por Fray Francisco Hidalgo y Fray Francisco Esteves”.( 1 ) Considerando que por estos años, Alonso de León, hijo del soldado cronista, había iniciado la colonización evangelizadora hacia el norte, y había establecido misiones con mucho éxito, pero era necesario, tener puntos estratégicos, para consolidar el avance de la evangelización, y Villaldama lo era, porque:

Villaldama esta asentada en el Valle de Boca de Leones, dicho Valle lo forman las sierras que en forma paralela se extendien por un lado: la Sierra de Gomas, terminando en la mesa de Catujanos que esta frente a Lampazos, pasando por las minas del Imán; y por el otro: Las Sierras de Santa Clara, Milpillas, de la Iguana, Minas Viejas, para terminar en Lampazos. Dichas Serranías que comienzan en el Valle de las Salinas, forman un corredor natural, que lleva el nombre de Valle de Boca de Leones donde están asentados Villaldama, Bustamante y Lampazos. Esta conformación de montañas que arropan a Villaldama fue lo le dio una situación geográfica muy especial, convirtiendo a este municipio en una fortaleza que tiene salida al norte por Salinas, Monterrey y el centro de la República, al norte con la frontera de Estados Unidos, al poniente por el cañón de Sabinas hacia los puertos de Matamoros y Tampico y al oriente por el cañón de Bustamante o por Candela, hasta los centros mineros de Coah.en donde nuestros antepasados se proveían de harina

El río Sabinas se origina en Mina, atraviesa el cañón de Bustamante riega las labores de Villaldama y la hacienda de Santa Fe y prosigue su cauce por el cañón de Sabinas Hgo.. Este río y el hecho de encontrarse el agua de la norias a muy baja profundidad, debieron de ser una de las circunstancias que favorecieron la fundación de esta población.

Existe otro manantial que sirve de riego a las labores de la Hacienda del Potrero, nace en el cañón de la misma hacienda.

 

 

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Los Antiguos Pobladores , según escribe David Alberto Cossío, en este territorio la mayor congregación o ranchería sumaba alrededor de 15 chozas, en forma de campanas y hechas de ramas, piedras, zacate o carrizo; dormían en un mal cuero de venado o de otro animal, cuando no en el duro suelo. En medio de sus chozas hacían sus lumbres, comían los indios casi siempre parados o puestos de cuclillas. Su mesa llegaba a ser, cuando era mejor, un tronco de árbol; en ocasiones un peña. Su manjar preferido era el “mezcale”, que hacían de penca de lechugilla, especie de barbacoa que tardaba dos días con sus noches en cocerse.

Cuando comenzaban a dar frutos el nopal, la tuna era para ellos un exquisito manjar. En otras ocasiones el mezquite ya cernido, ya en pepitas. Como eran grandes cazadores, no perdían pieza de venados o de otros animales. Comían los ratones y la víboras. Pescaban en los ríos con flechas, encandilando a los pescados; ya entrando a buscar sus piezas a sus cuevas aprovechando de que eran excelentes nadadores.

En el territorio de Villaldama, no se han encontrado pinturas rupestres como en Mina o Parás, sin embargo en mi niñez me platicaba un administrador de un rancho, que en la entrada del cañón de Bustamante existían unas rocas con pinturas; ojalá que se pudieran encontrar, lo que si hay en las lomas que rodean a Villaldama, infinidad de puntas de flechas.

El distinguido maestro villaldamense, Profr. Timoteo L. Hernández, nos dice que en la sierra de la Iguana, entre los municipios de Sabinas Hidalgo y Villaldama, se encuentran cuevas y frontones con signos de pintura roja que han podido conservase a pesar de las inclemencias del tiempo en el transcurso de los siglos.

Prosigue el maestro: sin tratar de hacer la defensa de los grupos primitivos del Nuevo Reino de León, colocándonos en un plano de interpretación social, sí podemos afirmar que a la llegada de los españoles se encontraban en un periodo de transición entre el nomadismo y el sedentarismo. Probablemente, si la conquista hubiera tardado un poco más, se hubiesen encontrado en estas regiones pueblos establecidos y aun naciones debidamente organizadas.

En el año de 1615, fue nombrado Capitán de Guerra de esta comarca don Cristóbal de Gruzeta o Irurreta, como se le dice en muchos documentos. Reemplazó también en el cargo de Justicia Mayor a don Diego Rodríguez. Trajo el citado don Cristóbal, amplias facultades para matar a diestra y siniestra con objeto de evitar más trastornos en el reino.

Por estas fechas, en Boca de Leones (hoy Villaldama) fueron muertos por los indios los españoles Mateo Tenorio, Julián y Manuel Díaz; y con ellos un negro llamado Juan. De los acompañantes de éstos, escaparon dos del asalto y lograron dar aviso. El Justicia Mayor envió gente en persecución de los criminales; al cruzar el río Sabinas, lograron alcanzar hasta veinte indios, mientras unos se ocupaban en pescar y otros en cortar zacate.

Decepcionado Irurreta por no coger a los cabecillas, dividió su gente, para hacer el último esfuerzo, saliendo una parte por lo que se llamó la Popa y otra por la sierra de Picachos. Nada de esto dio resultado; aquella tropa volvió a Nuestra Señora de Monterrey; sin otra novedades que las apuntadas.(1)

Estos relatos nos dan una idea de la resistencia que pusieron los antiguos pobladores a la colonización española.

“Entre los más terribles enemigos de los europeos se contaba un jefe de indios tepehuanes, llamado Guiábalos Nacabaja, quien atacó con tal vigor por el lado de Boca de Leones a los españoles de ese rumbo, que los hizo retirarse hasta la Villa de Saltillo, con todos los implementos guerreros que llevaban.

Murió este feroz tepehuán de una lanzada por la espalda que le salió al pecho; y que alcanzó a propinarle el Alférez Real don Juan de Tarango en un punto de Pesquería Grande (García), donde fingió Nacabaja un simulacro de rendición que sólo era un ardid de guerra; pero cayó en el encuentro. Herido así, lo ahorcaron los españoles; pereció allí también un hermano de Nacabaja, igualmente célebre por su valor y sus ferocidades.

Cuando el feroz Nacabaja procuraba escabullirse de la persecución que le hacía el Alférez Juan de Tarango, éste alcanzó a darle una lanzada, que le salió una vara del pecho; Nacabaja que logró sacarse el arma, quiso ganar el monte; pero uno de los de Tarango pudo hundirle antes, dos veces, la tizona en los costados; y el indio, aún lleno de esfuerzo y de coraje dijo a los españoles en un tono de altanería y de heroicidad que dejó maravillados a los blancos: “Españoles: me habéis rendido; cumplisteis lo que deciábais; bien podéis dejar en libertad vuestras caballadas a campo raso, dormid tranquilos vosotros y vuestras doncellas”. Y añadió con cierto dejo de honda melancolía, en un grito de tragedia que le brotó desde lo más hondo del pecho: “¿Qué queréis más? . . . “¡Por mi parte todo está concluido!”(2)

Nos sigue relatando David Alberto Cossío que en tiempo del Gobernador don Martín de Zavala este observaba las actividades chichimecas de toda esta región, aparentemente paralizadas, no obedecían sino a una pasajera impotencia, después de los últimos descalabros. El indio, como la fiera que en la jaula se contiene asombrada ante la audacia del domador, guardaba sus arrestos y detenía sus ímpetus temporalmente. Y la audacia del conquistador hispano era tanta, que a las veces sobrepasó a la fantasía y a la leyenda.

El maestro Israel Cavazos Garza nos dice “Desde los primeros años de la colonización, se hicieron “entradas” o “mariscadas” para capturar piezas. Muchas veces éstas revistieron el carácter de jornadas “para castigar a los indios rebeldes a la real corona”, o para recuperar indios que habían escapado del encomendero.

Al principio no había que ir muy lejos. El cronista anota algunas en la Boca de Leones o en las ribera sur del río Bravo. Mediado del siglo XVII, cuando los indios casi se habían extinguido, las incursiones se hicieron a lugares más apartados; trasponiendo el río Bravo, o generalmente hacia Tamaulipas y la costa del Golfo. (3)

Los españoles se tardaron un siglo después de la fundación de Monterrey, para establecer las poblaciones en el Valle de Boca de Leones, esto se debió a que en la colonización hacia el norte , se encontraron con muchas dificultades , los aguerridos pobladores de estas tierras maltratados y esclavizados, sobre todo en la época de Martín de Zavala que cínicamente propició el comercio de venta de indios para los trabajos de los minerales y las encomiendas, esto exasperó a los indios que con sus vidas detenían el avance de los españoles.

Pero no solamente existía problemas con los indios, también existía lucha de intereses entre los mismo colonizadores. Los españoles de la Nueva España, encabezados casi siempre por el virrey, trataban de expander su poderío; y así mandaba expediciones para conquistar nuevas tierras y a veces chocaban con las personas que les capitulaba

 

directamente el rey de España, el caso mas sonado fue la denuncia y encarcelación de Luis Carvajal y de la Cueva y su familia por judaizante. Otro caso era el de las expediciones de colonizadores franceses e ingleses que trataban de expanderse de norte a sur.

Dice el maestro Timoteo L. Hernández: ya en los tiempos de Carvajal, Montemayor y Zavala, era conocida la región denominada Boca de Leones. Aunque los españoles sólo la habían utilizado únicamente como zona explotable para atrapar piezas.

 

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La Fundación del Real de San Pedro Boca de Leones fue efectuada en el año de 1690, por don Francisco Barbarigo y don Antonio González, en terrenos cedidos por don Juan de Villarreal, siendo gobernador del Nuevo Reyno de León Don Pedro Fernández de la Ventosa.

Nuestro distinguido maestro Profr. Timoteo L. Hernández, nos dice: los españoles residentes en la Nueva Tlaxcala, hoy Bustamante, no estaban conformes con supeditarse a los tlaxcaltecas.Creció más esta inconformidad cuando los religiosos franciscanos les impedían ejercer la esclavitud de los indios, quienes huyendo de la cruel persecución se refugiaban en la misión,donde encontraban el amor de los religiosos.

El gobernador , don Pedro Fernández de la Ventosa, en vista de la serie de problemas, y por las luchas internas entre los mismos españoles, quienes se arrebataban a la fuerza las minas, ordenó al capitán don Alonso Ramos de Herrera, vecino del Saltillo, que estableciera un pueblo de españoles en el lugar más apropiado de el Valle de Boca de Leones; pero sin perjudicar al establecimiento de los indios tlaxcaltecas.

Si observamos a los diferentes historiadores que nos relatan la fundación de las poblaciones del Valle de Boca de Leones: Villaldama, Lampazos y los pueblos vecinos de Sabinas y Hgo. y Vallecillo, veremos que dichas poblaciones surgieron en base a la Nueva Tlaxcala, hoy Bustamante.

Nos relata David Alberto Cossío que por estos años, Alonso de León, hijo del soldado cronista del mismo nombre, había iniciado la colonización evangelizadora en los terrenos de los indios Tejas con mucho éxito ya que estableció misiones; lamentablemente, en un enfrentamiento con los indios, recibió serias heridas y en marzo de 1691 murió rodeado de honores y renombre.

En ese mismo tiempo, coincidiendo con esas expediciones, entraron al norte de Nuevo León, en 1687 fray Francisco Hidalgo y fray Francisco Esteves. Fueron ellos quienes con cuarenta indios fundaron, en las cercanías de San Miguel de Aguayo (Bustamante), la misión de Boca de Leones. Este centro de evangelización desapareció cuatro años más tarde al ser descubiertos los yacimientos minerales. Entonces fue convertida la misión en población española, cabecera de alcaldía mayor, con el nombre de Real y Minas de San Pedro de Boca de Leones. (4)

David Alberto Cossío, nos dice al repecto: El Real de San Pedro de Boca de Leones se fundó con doscientos españoles y mestizos. Don Francisco de Barbarigo era desde hacía tiempo, Teniente de Capitán protector de indios en la frontera norte; nombrado por su majestad; y fue este personaje uno de los que más colaboraron proporcionado toda clase de auxilio y bastimentos a los Capitanes de Guerra en la Provincia de Coahuila, y prestando toda clase de ayuda a los indígenas que lo solicitaban.

Apenas establecido el Real de San Pedro Boca de Leones e inmediatamente acudieron en busca de fortuna o de trabajo, blancos e indios, no solo de este reino y de la Provincia de Coahuila, sino aun de las del sur, donde alcanzó gran resonancia este descubrimiento. He tenido, afortunadamente, la oportunidad de ver algunos documentos de esa época fechados en la Villa de San Luis Potosí; en los que consta haberse preparado allá por grupos de gente hábil en el trabajo de minas, viajes al nuevo descubrimiento, con el propósito de intensificar las tareas.Esta fundación, puede considerarse el principal acontecimiento de la administración de don Pedro Fernández de la Ventosa.(5)

 

Para dibujar poéticamente la fundación de Villaldama, pueblo al que tanto sirvió y amó, nadie puede suplir la pluma de don José Ma. Santos González, de quien hablaremos más adelante:

“Era la época de la Colonia. De uno de los pueblos que formaban el Valle de las Salinas, salió don Juan de Villarreal, de espíritu aventurero, acompañado de algunos sirvientes, y después de trasmontar un puerto que une a dos sierras, penetraron a un extenso valle, y caminando siempre al norte, después de varios días de abrirse paso entre los bosques, acamparon en un hermoso lugar a la orilla de un río. Al caer la tarde, quedaron deslumbrados ante el panorama que se ofrecía ante sus ojos: en el lado del poniente, una cercana y elevada sierra, perfilaba su silueta en el inmenso azul del cielo cortada por una estrecha abertura o boca de enormes acantilados; en esos días se hundía el Sol en la boca de la montaña, cual si fuese tragado por las enormes fauces de un gigante.

Sobre la cima de la sierra que queda al norte de dicha boca, se levanta un pico que tiene la forma de cabeza de león; otro de igual forma se levanta sobre la cima de la sierra que se extiende hacia el sur; así es que la boca queda entre las dos cabezas de león; a esta circunstancia se debe el que los primeros pobladores le denominaron: Valle de Boca de Leones.

Don Juan de Villarreal sentó sus reales en dicho Valle, y al poco tiempo de haberse establecido, don Francisco Barbarigo descubrió un rico mineral de plomo y plata en la sierra de Levante, y con este motivo comenzaron a llegar muchos aventureros y gente de trabajo, hasta que hubo necesidad de agrupar a todas las familias y fundar legalmente el pueblo, fundación que se llevó a cabo en nombre de su Majestad, por el capitán Alonso Ramos de Herrera, Alcalde Mayor de Saltillo el año de 1690, poniéndole por nombre: Real de San Pedro Boca de Leones. El pueblo quedó encerrado en el corto espacio que comprendido entre las lomas y el río. Don Juan de Villarreal, que les había cedido “lo mejor de su terreno” a los indios tlaxcaltecas para la fundación de San Miguel de Aguayo, cedió todo el terreno que fuera necesario para la fundación de este nuevo pueblo.

Los españoles tenían la costumbre de bautizar a los pueblos con nombres de santos y apellidarlos con los nombres de los acccidentes del terreno más cercanos, como por ejemplo: a Nuestra Señora de la Punta de Lampazos, por haberse fundado en la punta de la Sierra y junto a un ojo de agua con muchas plantas de ese nombre; Real de San Carlos de Vallecillo, por haberse fundado en un pequeño valle entre las lomas; al Real de Santiago de las Sabinas, por haberse fundado a la orilla de un río en cuyas orillas había muchos sabinos; y por el estilo, en la mayoría de los casos, los accidentes del terreno servían para denominar el poblado.

Los terrenos de la Hacienda de Santa Fe, donde quedó asentado el Real de San Pedro de Boca de Leones, desde el río del norte, fueron mercedados a don Juan de Villarreal; los de la Hacienda del Potrero al sur hasta el arroyo de los Alamos, a don Marcos de Treviño y los de la Escondida y Peñuelas a don Pedro José de los Santos Coy. ( 8 )

 

Podríamos concluir, que probablemente, la fundación de Villaldama respondió originalmente a la creación estratégica de una misión evangelizadora, ya que posteriormente se encontraron los yacimientos minerales que fue el detonador de un rápido desarrollo, que duró hasta que se agotaron las vetas, o fue incosteable extraer el mineral; el lugar que se escogió para establecer el actual casco de la población, fue seguramente, a que es la parte más alta de la rivera del río y el agua de las norias se encuentra a baja profundidad.

 

El 20 de Abril de 1693, era Teniente de Justicia Mayor, del Real y Minas de San Pedro Boca de Leones, Antonio Gonzalez Morcillo. (F.J.M.) (9)

 

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SIGLO XVIII

“Aprovechando la bonanza de las minas que dieron a la Corona más de veinte millones de pesos por el derecho de quinto, se construyó el Templo Parroquial en honor a San Pedro, y poco después,allá por los años de 1710 a 1715, llegó a pie desde Zacatecas un sabio y humilde prelado; fray Antonio Margil de Jesús y levantó un Hospicio que debía de servir como un lugar de descanso a los Frailes del Colegio Guadalupano de Zacatecas, que peregrinaban hasta San Antonio de Bejar. El propio padre Margil, como cariñosamente le llamaban, comenzó a impartir la enseñanza elemental a los niños y la teologal a los jóvenes, puede decirse que fue el primer educador en Boca de Leones” (6)

En la plaza cinco de mayo se yergue la estatua de Fray Antonio Margil de Jesús, que donara el Lic. Ángel Santos Cervantes hijo distinguido de esta población.

La pintura del venerable fraile, que entronizaron en el salón que llevara su nombre, en el hospicio que el fundo, actualmente se encuentra en el museo de historia del Obispado de Monterrey, N.L.

Existe también un vitral en la iglesia anexa al hospicio, hoy museo de Villaldama, N.L.

Para entender el origen de Villaldama, y poder proyectar su futuro como comunidad, se debe hacer un estudio profundo de lo que representó este santo franciscano, su mística que dejó impregnada en esta población, y esa fuerza subterránea que aun no se materializa.

En el libro recién publicado “Bibliotecas antiguas de Nuevo León de Gerardo Zapata Aguilar”, nos habla de la Biblioteca franciscana del Hospicio de San Pedro del Real de Boca de Leones.

“Aquel humanismo que floreció en Nuevo León durante el siglo XVII, tendría cierta continuidad a través de la siguiente centuria pese a la precaria condición económica en que se encontraba su población, así como a las constantes guerras que sostenían contra los indios bárbaros, cuya evangelización se llevó con escasos resultados por los padres del Colegio de Propaganda Fide de la Santa Cruz de Querétaro y por los franciscanos del Colegio de Guadalupe de Zacatecas.

En esta tarea evangelizador iniciada en albores del siglo XVIII, destacaría la peculiar tenacidad del Peregrino Septentrional Atlante, fray Antonio Margil de Jesús.

acompañado de dos religiosos del Colegio de Guadalupe de Zacatecas, en enero de 1714 sale con rumbo a estas regiones para establecer misiones entre los indios bárbaros. Tras larga caminata, llega a Saltillo y continua el viaje al Nuevo Reino de León donde evangeliza casi a lo largo y ancho de su territorio.

Entre las obras que realizó en estas tierra, se encuentra la fundación en 1715 del Hospicio Apostólico de Nuestra Señora de Guadalupe en Real de Boca de Leones, hoy Villaldama, N.L., en la casa que donó para ello Francisco de Calancha y Valenzuela, establecería fray Margil la primera biblioteca del siglo XVIII en el Nuevo Reino de León, misma que posiblemente empezó a formarse a partir del 14 de Agosto de 1716, fecha en que fue ocupado el edificio.

Es lamentable no haber encontrado el inventario del acervo que conformaba dicha biblioteca, pero conjeturamos que éste era considerable razón a que sus libros ostentaban la marca de fuego del Hospicio, característica que poseían las bibliotecas conventuales más importantes de la Nueva España.

 

Es indiscutible que su acervo fue integrado por libros que fueron traídos de Zacatecas por los franciscanos, aunque también participaron en su formación varios vecinos del Nuevo Reino de León. Como es el caso del Licenciado don José Gómez de Castro, Alcalde Mayor de San Gregorio de Cerralvo, que donó algunos de sus libros a la biblioteca, mismos que al ser recibidos en el Hospicio inmediatamente fueron señalados con la marca de fuego.

En un ejemplar, que actualmente se exhibe en una vitrina del museo del Obispado, se observa una leyenda en su contraportada que dice:

“Del número de los libros del licenciado Don José Gómez de Castro quien se lo regala su Amartelado el M.R. fray José Mariano Cárdenas. Pasó a la librería del Hospicio”.

Por esta nota que acompaña al ejemplar, es indudable que José Gómez de Castro contaba con una regular biblioteca. De la ya desaparecida biblioteca del Hospicio de Boca de Leones, creemos que la marca de fuego que imprimían en sus libros, será de gran ayuda para detectarlos en un futuro en alguna biblioteca de nuestro país, para recuperarlos e integrarlos con la obra arriba citada, pues no debemos olvidar que son un testimonio de nuestro pasado cultural. (7)

Existe un documento fechado en 1712, Por don Pedro de los Santos Coy, Alcalde Mayor de San Pedro Boca de Leones, en el que consta que el Marqués de Aguayo fomentó cuanto pudo al Real de Santiago de las Sabinas. ( F.J.M.)

Para el veinte de febrero de 1775, el Gobernador Vidal de Lorca y Villena, entraba al Real de San Pedro de Boca de Leones, hallando un vecindario compuesto de ciento veinticinco familias: sesenta y tres de españoles y sesenta y dos de mestizos y “pardos”. De éstos y de aquéllos, había formada una compañía de sesenta y cuatro hombres, incluyendo los oficiales; tropa que fue revistada por el Gobernador, hallándola suficientemente dotada de armas. Pudo este darse cuenta que el lugar, era muy expuesto; siendo los puertos principales por donde se introducían los indios la Boca de Tlaxcala, y puertos de Santa Rita, Don Gerónimo y Golondrinas. Halló cinco minas, todas “En el cerro grande que sigue hasta la Punta de Lampazos” todavía “en saca corriente”, hallándose cuatro de ellas abandonadas por los peligros que ofrecía el enemigo indígena; y solo una “con regular pueble: la de San Nicolás, perteneciente al Bachiller don Bernardo Flores”. Pudo verse que la ley de esa mina, era atrayente: solía rendir “hasta diez marcos por carga”; aunque tenía “muy poca saca de metal,” manteniéndose su pueble “con las fundiciones abundantes en liga, rindiendo también tres o cuatro onzas de plata por carga”. Casi todos los vecinos del Real, eran mineros, y buen número de ellos, servían en cuatro haciendas de sacar plata que había en el lugar. Los españoles tenían dos haciendas inmediatas al Real: Santa Fe y el Potrero, donde vivían “algunas familias, una en casa y otras en jacales”. Se cosechaba maíz, frijol y piloncillo, aunque en poca escala. La construcción de la Iglesia, era regular, con medianos adornos y sus ornamentos necesarios. En la población, había “un hospicio de religiosos del Colegio de Zacatecas, nombrado: Nuestra Señora de Guadalupe”; tenía éste su Iglesia, que, “aunque reducida, muy decente, y todo lo necesario con las celdas para cuatro o seis individuos”, más, por ese tiempo, se reducía a tres religiosos, la comunidad. Podían contarse, hasta sesenta casas de terrado y sesenta y nueve jacales; y este Real estaba gobernado por Alcalde Mayor que nombraba el Gobernador de la provincia.

En 1781, estaba encargado del gobierno de esta Provincia don Vicente González de Santianes, y como Teniente de Gobernador, don Joaquin de Mier y Noriega; por ese tiempo ocurrió seria dificultad entre don Francisco Antonio Rico, morador de San Pedro Boca de Leones, y los vecinos de este lugar, debido a que el primero, poseedor de una hacienda de beneficio de plata, tropezó con la negativa de los segundos para proporcionarle agua para sus trabajos .

tocó al Gobernador González de Santianes resolver el negocio.

Por esta mismas fechas, dado el pésimo estado pecuniario del reino, el vecindario de Boca de Leones pidió al Gobernador retirarle el pago de pensiones que se le habían asignado, fundando su representación en la decadencia de los negocios mineros de este Real.

 

Hecha ya la independencia de los Estados Unidos, el 4 de julio de 1783, nos convertimos de pronto en vecinos de una nueva Nación, la que sería en el futuro una gran potencia, que con el tiempo, controlaría el comerio mundial. México y sobre todo, las poblaciones fronterizas viviriamos en los dos siglos siguientes, años que fueron trascedentales en nuestra integridad social y que cambió y sigue influenciando el desarrollo de nuestros pueblos.

 

En mayo de 1787, tomó posesión del gobierno del Nuevo Reino de León, el Coronel don Manuel Vahamonde, enviado directamente de Madrid, y último nombrado por el Monarca de los que gobernaron este territorio en la época colonial.

Siguiendo la costumbre establecida por varios Gobernadores, de informar al Virrey acerca del estado en que se hallaban a su llegada, el reino. Vahamonde, hace una visita a los pueblos de su jurisdicción, y mandó dos informes de los cuales uno está fechado el 12 de enero de 1788 y el otro el 22 del mismo mes y año.

Del Real de Boca de Leones, decía el Gobernador en su informe al Virrey que tenía doscientos cincuenta y ocho vecinos, contando sus dos haciendas de labor. Por entonces, las minas, antes en bonanza, estaban derruidas; aunque se trabajaba en sus ruinas que producían algo, empleándose en esas faenas, a algunos vecinos del Real de las Sabinas por esas fechas, casi destruido.

En este mismo informe, refiriéndose a San Miguel de Aguayo (Bustamante) dice: “Los moradores de este lugar, elegían anualmente su cabildo, que se componía de Gobernador, Alcaldes, Regidores y Escribano; designando el gobierno de Monterrey un Protector, que por entonces lo era el Alcalde Mayor de Boca de Leones, don José Ugarte. Para lo religioso, el Cura de Boca de Leones tenía puesto allí un Teniente.

El cuatro de Julio de 1790, murió en Monterrey, el segundo Obispo de la Iglesia del Nuevo Reino de León, don Fray Rafael José Verger, de quien se dice, estuvo orginalmente en su recamara, la imagen de la Virgen de Guadalupe, que preside el altar de la Iglesia de San Pedro de Villaldama, N.L.

El tres de Julio de 1793, llega a Monterrey, el Obispo don Dr. Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés, y al hacerse cargo de la diócesis el nuevo Prelado, se empezó laboriosa tarea por mejorar la instrucción pública; se iniciaron formales mejoras en el ramo. dentro de la sencillez y las ideas de aquella época. En la humildes escuelas de primeras letras, en las que se dejaba de trabajar por largos intervalos, por circunstancias de guerra y otras causas, se enseñaba a los niños, en la doctrina cristiana, lectura y escritura; también las cuatro primeras reglas de la aritmética; que a las niñas. todavía hasta mucho tiempo después, se les educaba solamente en doctrina y lectura. La síntesis de aquella enseñanza, era por virtud del ambiente de aquellos años, propia más bien, para hacer hombres respetuosos y reverentes, que letrados. Uno de estos establecimientos estaba en Boca de Leones.

También el Obispo de Llanos y Valdés intentó fundar en el antiguo hospicio de Boca de Leones, el Colegio de propaganda Fide: pues ya en el mencionado asilo, no había misioneros de lo que antes hacían escala en sus viajes de conquista espiritual a Texas.

A finales del siglo XVIII, la vida, aún ofrecía duras pruebas: veamos lo que un numeroso grupo de vecinos de San Pedro de Boca de Leones, decía por los últimos años de esa centuria al Alcalde Mayor, en extenso memorial, y en deliciosa y sencilla descripción, las penalidades que pasaban los mineros de esa comarca:

(se respeta la escritura original)

“Ziertamente, señor Alcalde Mayor, que vien considerada lastimosa estasión del presente tiempo, no se puede creer que aya corazón tan diamantino por lo duro, que deje de entregarse a la ternura, y juntamente del empeño de la venganza. Lo primero es muy devido al amor paternal, fraternal y del prójimo; cuias sangres se ven cruelmente derramadas, y a lo segundo, ovliga con más fuerza e ynsolente atrevimiento de los enemigos barvaros que no contentos con matar y entregar al fuego todos los muevles y semovientes que alla su solizitud, y pueden servirles de estorvo en sus funciones de guerra y ligeras marchas, pasan a cuchillo, con la mayor tiranía sanguinaria, todas las personas de uno y otro sesgo y de cualquiera edad (sin reservar las de cuna) que encuentran entregadas al descuido o sin la fuerza necesaria para resistir su poder siempre ventajoso, como lo ha acreditado la experiencia muchas veces, fuera de esta Provinicia y en la misma, como se patentará en los capítulos siguientes: Ya se vido la inumana crueldad con que los barvaros yndios, ensagrentaron sus viles armas el diecinueve de abril del presente año, pues avanzaron al pueblo de Tlaxcala, de esta jurisdicción a voca de noche, mataron cuatro hombres y se llevaron algunos cavallos que se mantenían en los rastrojosde aquellas lavores. Ya vimos también que con igual rigor, el diecinueve de junio siguiente dieron asalto en unica vía de este Real que entra al cañón del Real de Savinas, y a corta distancia de la povlazón de Santa Fe, mataron a un vecino de los milicianos, y a otro desnudaron; y, por su agileza, éste no experimentó el mismo estrago. En el mismo día, siguiendo la huella a los enemigos, los soldados milicianos, se encontraron con ellos, y en la refriega que tuvieron, mataron a el Alférez, hirieron al Capitán y se llevaron algunos cavallos ensillados y armados, viniendos prizzipitadamente a dar razón del suseso acaezido. En este mismo día, parte de estos mismos yndios barvaros, se internaron por otras vías, y en la que ba para la hacienda de mamuliqui, mataron tres hombres que hivan de pasajeros. Y un poco mas adelante, en el paraje que llaman de la Peña, agostadero de dicha hacienda; y donde tenía puesta su estanzia de cavallada, mataron cinco, entre hombres y mujeres; dejando a cuatro muy mal heridos, y sin reservar a una niña de pecho, pues la punzaron con los pedernales de sus flechas, llevándose toda la ropa, así la que tenían puesta, como la remuda, siendo toda del servizio de dicha hacienda. Consecutivamente y a ultimos de dicho mes de junio, volvieron a entrar los enemigos barvaros, y se llevaron a los Ancones de dicha Santa Fe, veinte y mas mulas mansas de los vecinos que no se les quitaron; porque no fue posible alcanzarlos. Estas y otras atrozidades, que omitimos por no aser molesto el discurso, nose deve impulsar a todo catolico, y fiel vasallo del Rey, al castigo y venganza de tan inhumanos y barvaros enemigos. Pero en el día, sin esperanza de remedio; porque si todos los vecinos que componen el cuerpo de milizias, de este real, desde el Capitán asta el ultimo soldado son: Arrieros, Fleteros de ligas y metales, Resgatadores de las minas, Vuscones, Cateadores, Galeneros, Leñadores, Carvoneros, y Lavradores, que tamvien ejerzen personalmente los mismo ofizios dichos para poderse mantener, y mantener sus familias. Como ajenos al ejerzizio militar, aunque salgan sovre la huella de los enemigos, jamas aran cosa de provecho, y ban a riesgo de que perezcan en cualquier avanse que se les presente. Tamvien se deve tener presente que para experimentar los avanses de los enemigos, no se nezesita de Llenas de Luna; pues ya se ha visto que en todos los cuartos de ella, al prinzipio, medio y fin, han ejecutado sus hostilidades; y que los puertos mas favorables que tienen para introducirse a lo mas de la provincia, son los avocados a este Real, como se podrá ver en nuestra Representazión, pues por ellos entraron y se internaron asta las Ynmediaziones de Mamuliqui, distante quince leguas de este dicho Real y volvieron a salir por los mismo.”

Terminan este memorial los vecinos de Boca de Leones, de donde tomamos los anteriores párrafos, diciendo que esperan del Gobernador y Capitán General del reino, que acediendo a sus ruegos, faciliten la necesaria tropa para, con libertad, poderse entregar ellos a su trabajos, y lo acopañan con declaraciones de testigos y víctimas; todo ello firmado por varios moradores prominentes de la región, entre los que figuraban el Bachiller don José Fernando Flores, don Francisco Antonio Rico Navarro, don Joaquín Romero, don Rafael Antonio de Miranda, don Antonio Treviño, don Jacinto Ortegón, don Pedro José de los Santos, don Bernanrdo de los Santos, don Pedro José Godoy, don Joseph Isidro de Treviño. don Ramón de Villar, don Diego Péres de Anzira, don Francisco González, don José de Peña, don Juan Ángel de los Santos, don Diego José de los Santos, don Antonio de Villarreal y don José López de Ortegón.

 

Terminaba el Siglo XVIII, en 1788 dijimos anteriormente que Villaldama, tenía 258 habitantes, por el momento la minería se encontraba en crisis, había poca minería, la gente vivia del campo, para estas gentes, la familia era su principal punto de unión, el matrimonio era indisoluble, a los abuelos se les repetaba y se les honraba, El padre era la columna que sostenia la casa y le daba seguridad, la madre representaba la ternura y el honor de la familia, las hijas guardaban con mucho celo su virginidad, y eran la alegría de sus padres, y los hijos representaban para los padres la esperanza de nuevos horizontes.

La religión católica, era su principio y su fin, el sacerdote, en estos tiempos era quien enseñaba las primeras letras, todas las tardes rezaban sus rosarios y daba su sermón.

Los domingos se congregaban toda la población en la iglesia para oir la misa.

En el verano, el río era como en todos los tiempos el centro de recreación de toda la familia, además de ser un centro de convivencia de la comunidad.

En estos tiempos, no había molinos de nixtamal, el metate era el instrumento que usaban en cada hogar para preparar la masa, para elaborar las tortillas de maíz.

En 1775 había sesenta casas de terrado y seseta y nueva jacales, las únicas construcciones que se conservan de ese siglo, según el Instituto Nacional de Antropología e Historia de la dirección de monumentos historicos son:

Templo que se encuentra junto al convento franciscano.

Casa que se localiza en Juárez 201 esquina con Rayón

El Convento Franciscano, que esta junto a la Iglesia, que aparece en dicho catálogo, como del siglo XIX, pero seguramente, porque fue reconstruido varias veces, pero considero que algo de sus muros deben de ser originales.

La plaza que esta frente a la iglesia era una plazoleta, donde se organizaban corridas de toros, en días especiales.

El presidio estaba localizado en la esquina de Zaragoza y Degollado.El Panteón municipal estaba por la calle de Mina, Abasolo y Callejón de San Antonio.

 

 

[Índice]

 

 

 

 

Siglo XIX

Gobernaba Simón Herrera y Leyva, al recibirse una queja del vecindario de Boca de Leones contra el Teniente Sub.Delegado don Pedro Miguel de Pérez, acusándolo de “tirano con nobles y plebeyos”; firmaban este memorial don Juan Ángel de los Santos, don José Isidro Treviño, don Ramón del Villar, don José Manuel González, don José Valentín de los Santos, y muchos más; y siendo Cura entonces de aquella jurisdicción el Bachiller don Francisco Antonio González, residente en el pueblo de Tlaxcala, y habiéndosele pedido informes acerca del mencionado Pérez, informes que él a su vez solicitó a un tal don José Facundo González, manifestó en su respuesta que Pérez “por lo rijoso, estaba malquisto, y que por su causa, el pueblo se hallaba en la opresión, ruina y dolencia.”

Habiendo ya ocurrido, el veintiuno de marzo de 1811, la traición de Elizondo, en Baján; los contrarevolucionarios dieron otro nuevo golpe, en Boca de Leones, hoy Villaldama. Al llegar a este sitio los insurgentes que, de Monterrey se dirigían a Moncolva conduciendo treinta y cuatro mil pesos de lo extraído de la Iglesia de la Catedral de la cabecera del reino, con destino a Allende, Hidalgo y sus compañeros, fueron aprehendidos por los mismo vecinos, quienes, poniendo en libertad a los españoles que llevaban presos, remitieron de nuevo a Monterrey el dinero que aquellos conducian. Los revolucionarios presos quedaron más tarde en poder de Ramón Díaz Bustamante, el Capitán Colorado, según parte que éste rindió a Herrera y Leyva y a Salcedo, poco tiempo después.

La contínua fidelidad del vecindario de Boca de Leones a la causa realista y su ningún entusiasmo por los principios de la Revolución, puede comprobarse en un parte que el Ayuntamiento mandó en marzo de 1821 y que decía así: “La insurección padecida en esta Nueva España desde el año de 1810, no ha tocado en este lugar, porque jamás fué adicto a este partido, y por lo contrario se acreditó ser el refugio de varios perseguido europeos Españoles, y enemigo declarado de los revolucionarios, pues en el se aprehendieron doscientos cinco que entraron de paso y se les quitó el caudal que llevaba robado y los europeos presos, quienes lograron le libertad y la vida.”

Por año que aparecieron los insurgentes en el Nuevo Reyno de León, levanto un informe el Segundo Comandante de Milicias Reales de esta Provincia deon Pedro de Herrera y Leyva. de ese informe, puede obtenerse las siguientes noticias respecto al estado que guardaba la Iglesia: Había curato en Boca de Leones, con tres ayudantas de parroquia y además un Hospicio del Colegio de Guadalupe de Zacatecas, en Boca de Leones, que sirviera de descanso para los predicadores de tránsito para la Provincia de Tejas.

De lo relativo a las fuerzas conque contaba la Provincia sabese del pié de guerra que había meses antes de iniciarse la insurrección es decir en enero de 1810; y especifica las dieciseis compañias de Dragones Provinciales, estando en Boca de Leones: el Cap. don José Domingo Castañeda; Teniente, don Lorenzo de la Garza, Alferez, José Cantú.

Acerca de los estragos hechos por las fiebres malignas que hicieron tantas muertes a fines de 1802 y principios de 1803, don Pedro Herrera y Leyva nos proporciona los datos del número de almas que había antes y después del azote de esa peste, en Boca de Leones, de 1404 a 1,309.

En julio de1812 ,el Padre Rumayor era el cura en Boca de Leones, el mismo que estuvo en el juramento de la independencia en esta población y posiblemente, hermano de don Juan José Paulino de los mismos apellidos, maestro de gramática latina, en Monterrey.

 

Desde los primeros meses de 1813, menudearon las partes de los pueblos de la Provincia en que Comandantes de armas, daban cuenta de las frecuentes entradas de los indios, confundiendo muchas veces con revolucionarios. En un oficio de Boca de Leones, subscrito por don Pedro Villarreal, se daba cuenta de haber armado a los vecinos “con hondas y piedras en las azoteas, por la escaez de armas de fuego.

El Juramento y Proclamación de la Independencia en San Pedro Boca de Leones, no obstante que como hemos visto en capítulos anteriores, este Real, fué tenido por absolutamente identificado con el partido contrario a la Independencia, revistieron, como muchos otros pueblos, solemnidad. Era Alcalde Constitucional don José Andrés de Villarreal y González y tocó a este funcionario, convocar al Ayuntamiento y promulgar un bando que llamaba al vecindario, prometiéndole tres día de iluminación y fiesta. El día diez de enero de 1822, en la sala de don José Manuel Pérez, adornada lo mejor posible y en la que había un pedestal sosteniendo el estandarte con las armas de México y enfrente de la silladel Presidente, una mesa con un Santo Cristo y un misal: reunidas todas las corporaciones políticas, militares y eclesiásticas, fue leido el plan de Iguala, los Tratados de Córdoba y el Acta de la Independencia. Luego se procedió al juramento. El Cura Párroco don José Manuel Fernández de Rumayor, tomó la Jura al Alcalde, quien tenía la mano puesta en los Santos Evangelios; y más tarde uno a otro, los presentes. Hubo repique general de campanas, descargas de fusilería y se sirvió un refresco a los asistentes. A las cinco de la tarde del mismo día, marchó la comitiva a la Iglesia Parroquiala dar las gracias al Todopoderoso, por medio de un Te Deum “poniéndose patente el Divinísimo Señor Sacramentado, transfiriéndose para el siguiente día el paseo, por la crecida lluviaque lo impidió” - dice el acta relativa. El día once, las corporaciones, concuciendo el Estandarte, a la cabeza del Ayuntamientoy una bandera de las Tres Garantías, se encaminó otra vez a la Iglesia Parroquial. Se puso el Estandarte en el Presbiterio, al lado del Evangelio y la Bandera, al lado de la Epístola. El Padre Ferández de Rumayor, dijo misa y exhortó al pueblo; dando fin la magnífica función de la Iglesia, con una descarga de fusilería. Por la tarde, se paseó el Estandarte por las calles del Real, siguiendo a la comitiva los milicianos de caballería, mandados pos su Capitán don José de Jesús Treviño. Terminado el paseó, el Alcalde y sus acompañantes, ascendieron al Tablado dispuesto en la Plaza Principal con esmerado adorno, llevando Estandarte y Bandera: y ya impuesto silencio, el Alcalde dijo tres veces, en alta voz: ¡ México, Boca de Leones! Luego hubo repiques, música, salvas y cohetes. Al siguiente día, doce de enero de 1822, se efectuó una corrida de toros en la Plaza Principal. De todos estos festejos, se levantó una acta que firmaron José Andrés Villarreal, José Manuel Flores, José Mauricio de los Santos, Ysidoro de Villarreal, José Mnauel Fernández de Rumayor, Fr. Mariano Diez, José Lorenzo de la Garza, José Manuel Pérez, Santiago Vedía, Francisco Antonio de Ugarte, José de Jesús Treviño, Joaquín Cazo, Nicolás Sobrevilla, Secretario, y José María Flores de Balderas y Antonio Margil Cazo.

En el año de 1826, nos dice el Prof. Francisco J. Montemayor, en su Historia de Sabinas, que en ese año el Alcalde de Villaldama, Joaquin Casso, le ordenó al alcalde de Sabinas que remitiera presos a Tomás Durán, Antonio Elizalde, Máximo Guadiana, José Ma. Gonzálezy Pedro de León, contra quienes, a nombre de los hacendados se había quejado don Ignacio de Llano.

El Curade Villaldama era, Manuel Fernández de Rumayor, que por esas fechas, también antendia la Iglesia de Sabinas Hgo.

En enero 22 de 1838, la Comisión de limites, nos relata:

La mañana siguiente, después de haber pasado la noche en Salinas, partimos para Boca de Leones. Hacia la mitad de la jornada, después de habernos perdido muchas veces en un espeso bosque de Raquetas y de Mimosas, nos perdimos de nuevo en una cañada, en las que la escola abria paso.

Sobre la mayor parte de las Raquetas que encontramos, vimos Cochinilla silvestre, la que se propaga sin el menor cuidado; y de la que los habitantes del campo se sirven para teñir los tejidos de algodón que fabrican.

Persuadidos de que no podríamos llegar a buena hora a Boca de Leones, nos dirigimos a la Hacienda de Mamulique, a la que llegamos a medio día. Dicha Hacienda es propiedad de D.F. Camal de Querétaro, y su administrador nos recibió con hospitalidad. En la misma se cultiva el algodon, que prospera muy bien, e igualmente se despepita. Lo que enriquece mas esta propiedad, es la cria numerosa de ganado menor.

A la orilla de un arroyo, y a la sombra de un bosque que está junto a las casas, había una pequeña ranchería de los indígenas, llamados carrizos, los que habian venido allí a pasar algun tiempo, esperando la Primavera. Después de haber comido, fuimos todos, guiados por la curiosidad, a hacer una visita a dicha ranchería. En ella encontramos muy pocos hombres, pero muchas mujeres y niños: su jefe, vulgarmente llamado Capitan Grande, había ido a la pesca, acompañado de muchos indígenas. El pequeño pueblo estaba reducido a diez o doce cabañas, construidas de hojas de palmas, esparcidas en el bosque, y las que se comunicaban por veredas estrechas. Entramos en algunas de ellas, y encontramos fusiles, arcos y flechas, y los dueños nos permitieron tirar con ellos. Todos estos indios hablaban castellano, y a pesar de su vida errante, se han alejando tanto de su estado primitivo, que la mayor parte de las mujeres, ignoran su lengua natal.

Los carrizos se llaman cristianos porque han sido bautizado, y algunos traen rosario. Esta tribu es una de las mas miserables: está reducida solamente a 40 0 50 familias que viven de la pesca , de las cazas y las limosnas. Sus peleterías le sirven para comprar el maiz que necesitan; y cuando les acosa la miseria, roban los ganados menores de las habitaciones. Su modo de vestir, en los hombres esta reducido en invierno a una frazada; en estío están enteramente desnudos y solo cubren los órganos de la generaación con un pedazo de tela de algodon. Las mujeres, en todo tiempo llevan un malísimo túnico, las mas pobres solo tienen un especie de enaguas que le cubren hasta las rodillas.

Muchos de estos indígenas sirvieron en las tropas, a las órdenes del cura Hidalgo, en las que murieron mucho, con lo que disminuyó mucho su tribu.

Estos indígenas, poco numerosos, indolentes y miserables, viven en paz con nuestros pueblos, y son muy débiles para poder sostener la mas pequeña guerra defensiva. Temen mucho a los comanches, quienes exterminan a todos los que encuentran. En invierno, que estos últimos vienen del Sur de Tejas, los carrizos se replegan a las habitaciones de Nuevo León o a las orillas del Río Grande, y en primavera habitan las margenes del Río Sabinas.

No tienen caballos, pero en cambio su pueblo esta lleno de perros.

A pesar del contacto inmediato que tienen con las habitaciones, distinguen a los mexicanos en dos clases: a los del Norte o de Tierra Adentro, llaman americanos, y dan el nombre de españoles a los del Sur o Tierra Afuera.

Estos carrizos poseen, como todos los pueblos silvestres, cierto conocimientos adquiridos por la experiencia y por la tradición, de los que hacen uso para suavizar los males que afligen a la especie humana. Estos miserables, sin gozar de la civilización, sufren todos sus inconvenientes, sin disfrutar de sus ventajas. El sífilis no les es desconocido, lo adquirieron seguramente en las comunicaciones con nuestros pueblos y con las tropas revolucionarias, ellos curan esta enfermedad con vegetales del país. Algunas indias nos dijeron que entre ellas hay parteras, y que no es raro ver mujeres quemueran de parto. Los carrizos usan como purgantes, los granos de maguacate, y como febrifuga, la Cenicilla (terania frutescens), con las rama de esta última planta, hacen una infusion, en la que mezclan agua-miel, y este es todo el antídoto que oponen a las fiebres intermitentes . Dicho medicamento, que creemos poco activo, no tiene gusto desagradable, emplean también para aquel mal una doción de los órganos foliáceeos del sauz verda (saliz virdis B.),

Abundan tanto los coyotes, que en tiempos de matanza se meten hasta dentro de los ranchos a comerse los despojos.

En enero 24 de 1838 Como a dos millas antes dellegar a Boca de Leones, encontramos una nueva escolta de militares de presidio, que venian a recibir al señor general. El vestuario y montura de estos dragones contrastan con el de las demas tropas de la República. Algunos soldados que habian venido de correos, solo habian dado una idea imperfecta de esta caballería. Cada soldado posee uno o dos caballos. El equipo es generalmente muy pesado, llevan un fusil y algunos una carábina incómoda, en una acción contra tropas arreglada, pero que le son estremadamente útiles para la caza, cuando en el desierto han agotado las provisiones. El soldado presidial lleva sable, pero no pistolas, y tampoco lanza, porque la experiencia ha demostrado que en regiones cubiertas de bosques y de chaparrales, la lanza sirve mas bien de embarazo que de otra cosa.

Cerca de Boca de Leones, la cordillera del O. se hace de mas en mas escarpada, y sus flancos están cubiertos de pinos que los vecinos cortan para sus construcciones. A la entrada de la población hay un arroyo que nace de las montañas de que hemos hablado, y es uno de los tributarios del Río Salado, que se reune al Río Grande, abajo de Revilla. Sobre sus orillas (del arroyo) hay una activa vegetación. Boca de Leones, llamada nuevamente Villa de Aldama, es una población de 2,310 habitantes. Las casas no son mal construidas, hay un hospicio de Guadalupanos de Zacatecas y el que servía de punto de descanso a los religiosos de la misma órden, que en calse de misioneros iban y venian a Tejas. La Iglesia es vasta, pero sin elegancia. En el distrito de la Villa se cuentan diez y siete minas al N.E. de la sierra del O., y a cinco o seis leguas de la población. A principios del último siglo producian mucha plata; pero dese el año de 1740 principiaron a cargarse mucho de plomo, desde esa época los habitantes llevan este metal a Durango, Zacatecas y Chihuahua, en donde lo venden prontamente. En nuestos días no se trabajan sino cuatro minas, que dan anualmente cerca de 12,000 arrobas de plomo, que se venden en la feria de Saltillo, y de las que se saca una poca de plata, según dicen, cargada de oro. En Boca de Leones hay una diputación de minería, y los pobres únicamente son los que ocupan en extraer el metal de que hemos hablado. En las inmediaciones de la Villa, hay una pequeña colina de caliza que puede muy bien servir a la litografía. Visitando unos hornos abandonados de fundición, encontramos un pedazo de hierro pardo ocráseo. La principal riqueza de esta jurisdicción, consiste en la fabricación de cerca de 900 arrobas de vino de mezcal anualmente. Los lipanes de paz o de querra impiden por sus robos, que estos vecinos se dediquen a la cria de ganados y a la agricultura. Las siembras anuales son muy pequeñas, pues las cosechas de maiz se graduan en 1,500 fanegas, termino medio anual. Respecto a los ganados, se cuenta a lo más, 4,500 cabezas de toda especie. Encontramos en las orillas de Boca de Leones, el Cactus, cubierto de cochinilla.

El 20 de Mayo de 1867, arribo un correo violento a Sabinas Hgo. porveniente de Villaldama, donde le informaban al alcalde, que “ya cayó Querétaro; ya son presos Maximiliano, Miramón y Mejía, y todos los traidores ¡Viva la República! ¡ Viva Benito Juárez! (F.J.M.)

1870, Se reveló contra el Gobierno el coronel Ayazaigoitia en Villaldama; hubo mucha agitación por el estado caótico que prevalecía en el país; parte de la Guardia Nacional fue movilizada a Lampazos por orden del general Naranjo; por fortuna, el brote de rebelión de Villaldama fue prontamente sofocado.

En el mes de Agosto, los soldados de Sabinas marcharon a Minas Viejas en persecución de algunas partidas de salteadores que autopostulándose revolucionarios merodeaban por estos contornos. (F.J.M.)

Sep. 15 de1882, se organizó una nutrida excursión en Sabinas Hgo. para ir a Monterrey a la inauguración del ferrocarril Monterrey Laredo (F.J.M.)

 

Algunos de los hechos más importantes de este siglo 1800, que se dieron en Villaldama, son los siguientes:

A principios de este siglo, todavía existen tribus de indios, algunos viven pacíficamente como los que relatamos que vivían en mamulique, pero otros eran guerreros como los comanches que viajaban de Texas y los lipanes, que tenían siempre en plan de guerra a los españoles.

Era tanto el mestizaje que ya de hecho se había fraguado la nueva nacionalidad mexicana, las dos culturas ya era una, y es así como surgen nuevos intereses, los indios casi exterminados o en grupos completamente reservados y los españoles encarnecidos por la revuelta insurgente o se expatrian o se fundian en el nuevo mestizaje que da origen, primero a la nueva Nación con la Independencia y luego a la República Mexicana. Nos dice David Alberto Cossio que Villaldama era realista, quizás así fue, pues existían muchos españoles, que tuvieron épocas de florecimiento económico, y con gran influencia religiosa y no estaba muy militarizado, como es el caso de Lampazos, cuna de grandes militares, pero al final de cuentas todos somos mexicanos.

Las construcciones que se conservan de este siglo, según el Instituto Nacional de Antropología e Historia de la dirección de monumentos historicos son:

La Parroquia, templo inconcluso: Este edificio data de principios del siglo X1X; hacia la 2a. mitad del siglo estaba muy avanzada la construcción. En 1860 las obras fueron supervisadas por el “Curita González”. Durante la Reforma se suspenden los trabajos. Se ocupó como reducto y cuartel militar, colocándose para ello una cubierta provisional. A partir de estas fechas permaneció inconcluso y abandonado, hasta hace unos años en que se restauró y se adecuó para usos y eventos culturales.

Nota: De acuerdo con mi libro “Historia de Dos Templos” y “La Prensa como fuente de la historia”. La realidad es muy distinta a como se pensaba originalmente. En este lugar existió la primer Parroquia que se comenzó a construir en 1687, fue destruida entre 1870 y 1884, y en su lugar se levanto las paredes que existen actualmente, estas se comenzaron a construir a partir del 5 de noviembre de 1886.

Capilla de San José, en la Hacienda del Potrero

Existen construcciones, que todavía se conservan de casa habitación según INAH 8 de las cuales 4 son de sillar y cuatro de adobe, pero en realidad, deben ser más.

 

El Panteón se cambió al lugar que en la actualidad ocupa, desde el año de 1879, según aparecen en la placa que se conserva en la entrada.

La Independencia, la Reforma, La anexión de Texas a los E.U., la Invasión de E.U. a México y en especial, la toma de Monterrey, son sucesos que de seguro impactaron en Villaldama, y es necesario que se investiguen, porque de estas microhistorias, pueden darse informaciones, que nos permitan conocer más las razones y así podremos entender con más claridad los hechos.

En la actualidad es de suma importancia analizar las relaciones de los pueblos fronterizos con los E.U, porque conociendo el pasado, podemos comprender mejor el presente y así tomar decisiones para el futuro, como la guerra de secesión de los E.U., el contrabando y en que forma repercutió en nuestros pueblos.

Afortunadamente también desde el punto de vista de la cultura, hay escritores como Ricardo Elizondo, que escriben novelas, que retratan las costumbres de los pueblos fronterizos, en su obra “Setenta veces siete”.

A fines de 1802 y principios de 1803 a causa de una epidemia, hubo 100 defunciones, de 1404 almas, quedaron 1309.

La erección a Villa, fue el 17 de marzo de 1828, en honor a Juan Aldama, el caudillo de la insurgencia.

Como nos relata la comisión de Limites en 1838, no había caminos, se tenía que abrir paso por los montes; en la sierra de Villaldama existía gran cantidad de pinos que se utilizaban para la construcción.

1882 se inagura el ferrocaril México a Laredo

 

 

[Índice]

 

 

 

 

Siglo XX

 

1901 Villaldama estaba comunicado con Sabinas Hidalgo por teléfono

1905 Sabinas Hgo., transportaba el metal de sus minas a Villaldama, y el comercio de Sabinas se surtía en su mayor parte del de Monterrey; la mercancía era transportada hasta Villaldama por ferrocarril y de allí a Sabinas en carretas.

El Benemérito de la Educación Nuevoleonesa, Maestro Plinio de Ordóñez, recibió el título de maestro el 5 de Junio de 1900. Apenas terminados sus estudios fue designado director de la Escuela Primaria de Villaldama.

El Lic. Héctor Jaime Treviño Villarreal, nos presenta una interesante investigación, en su libro “La voz del pueblo”,

El periódico “La Voz del Pueblo”, comenzo a circular a partir del 25 de agosto de 1912, como orgáno del Club Democrático “Santos Degollado”, el impresor fue Carlos Garay, y el administrador y encargado de la venta fue Fidencio Villarreal. Existía otro periódico que se llamaba el Perico, que era opositor a este.

Nos sigue diciendo el Lic. Treviño Villarreal: “De junio de 1911 a agosto de 1912, el despertar bajo una atmósfera de libertades como las de expresión, reunión y participación, motivó a los nuevoleoneses a formar clubes y asociaciones, muchos de ellos sucursales de lo establecidos en la capital del Estado.

Con este marco de referencia, el quince de agosto de 1912, se reunió un numeroso grupo de villaldamenses, en la casa de la señora Delfina F. viuda de Lecea, en la calle 5 de mayo, con el propósito fundamental de trabajar, por uniformar la opinión, acerca de los ciudadanos que más garantías presten para regir los destinos de este pueblo. Y así se formó el Club Santos Degollado de Villaldama, N.L.

Alguna noticias publicadas por dicho periódico:

Agosto 25 de 1912

Día de Campo.- Magnífica crónica del festín campestre obsequiado por el Club, en el lugar conocido como el Potrero, debido a la visita que hicieron a Villaldama, Nicéforo Zambrano, Alfredo Pérez, Jesús Aguilar, Eduardo Herrera y profesor Gerónimo Gorena, además de los integrantes de la agrupación, asistieron representantes de Sabinas Hidalgo y Bustamante.

Comentario de la invitación que el Club Antirreeleccionista “Gral Naranjo”, hace a sus partidarios con el objeto de reorganizarse, “con pena hemos visto que para conseguir adeptos, lanzan insultos gratuitos para sus contrarios en política” ... lo que es severamente criticado por “la Voz del Pueblo”.

Sep. 1o. de 1912

Lluvias.- Información sobre un copioso aguacero que transformó las polvosas calles en verdaderos ríos “que nos hizo recoradar a la poética Venecia”.

Viaje del coronel y Lic. Jesús Ma. Cerda, a la ciudad de México, para arreglar asuntos pariculares.

 

Debutó la Compañía Martínez de Lastra, con el drama de José Echegaray: “ De Mala Raza”.

Sep. 2 de 1912

Sociedad Anónima.- Se ha constituido con el objeto de construir un teatro- salón.

Sep. 29 de 1912

Mejoras.- Información sobre el ensanchamiento del embanquetado que circunda la Plaza de Cinco de Mayo, techumbre al rastro y reparación al puente “Hidalgo”, que conduce a los panteones.

Fiestas en Villaldama.- Del 20 de Octubre al 4 de noviembre, concidiendo con los pagos de los minerales de la Soledad, Minas Viejas y Montañas.

1913, en la época del ursurpador Victoriano Huerta, es nombrado Gobernador del Estado de N.L. el Lic. Salomé Botello, que nació en Villaldama, el 2 de noviembre de1875 y que Rocío G. Maíz, en su obra “El Huertismo en Nuevo León” , nos lo palntea de la siguiente manera: La investigación sobre nuestra historia regional tan árida en esta etapa, está ávida de información, de conocimiento, de análisi y de crítica, pero sobretodo está urgida de profunda reflexión.

El ánalisis de los personajes que se sucedieron en el gobierno de Nuevo León, durante la etapa revolucionaria, tales como Viviano L. Villarreal (maderista), Salomé Botello (huertista) ó Antonio Y. Villarreal (carrancista), nos permiten conocer además de sus rasgos personales, la situación social prevaleciente en al región; y las acciones políticas ejecutadas por cada uno de ellos, dicen mucho acerca de las altibajas sufridas por las diversas facciones que participaron en la contienda.

Y termina diciendo, en su estudio, acerca del Lic. Salomé Botello, Rocío G. Maíz: En medio de su informe dice “mi breve gestión política y administrativa está llena indudablemente de desaciertos”, su capacidad y preparación alejadas totalmente de la milicia no pueden responder a jefes militares y necesidades militares en un momento de guerra, no hay en su actitud tampoco, partidismo ni idiología definida que puedan precisar su actitud política, evidentemente Botello no fué huertista, su única particiación política se debió al reyismo, muerto Reyes, le toca gobernar en la etapa huertista pero no se convence nunca de este régimen, ni de los posteriores, villistas o carrancistas y en ese momento no pudo suponer que grupo sería finalmente el triunfador, y cuando terminaría la contienda.

En Salomé Botello, como figura del escenario histórico regional, apreciamos inmediatamente a un regionalista de profundas raíces, a quien en última instancia lo único que le parece inmportante es el bienestar de su terruño, el bienestar y el progreso local y no la destrucción y la guerra, es la única verdad de nuestro ignorado gobernador.

Otro dato importante de esta magistral obra, que me gustaría señalar es el siguiente: En Octubre 23 de 1916, por medio del oficio No. 3589 el secretario de hacienda en México, Luis Cabrera, ordena proceder a intervenir las minas “Puerto Cacho”, “Dolores”, “Saturno”, “Milpillas”, “Porvenir”, “Victoria”, “Purísima” y “Perla” propiedad de Botello y ubicadas en Villaldama.

En esta etapa de la revolución, Villaldama vive momentos de incertidumbre, entran y salen los diferentes grupos revolucionarios y algunas veces, se forman gavillas, que roban y cometen atropellos haciendose pasar por revolucionarios.

Hay un relato muy interesante, en la toma de Villaldama por los carrancistas; ivan comandados por el coronel Jesús Agustín Castro, que llegó a General y posteriormente ocupara puestos muy encumbrados en el manejo de los destinos del país; al pasar por la calle 5 de Mayo, vió en una ventana de rejas, a una bella jovencita llamada Sarita Larue, de la que quedo prendado desde el momento que la vió; siguió hasta el Palacio Municipal, donde tomo prisioneros a los soldados que defendian la plaza, cuentan que entre los prisioneros había un pariente de Sarita y ella se apresuro a solicitarle que no los fusilaran, desde ese encuentro nació un gran romance , que terminó en el castillo de Chapultepec, pues ahí vivieron un tiempo, me platicaban mis tías, que fueron amigas de ella y de su hermana María (a la que conocí), que cuando Sarita visitaba Villaldama, venía de México, en un carro del ferrocarril oficial.

Nos dice el Profesor Francisco J. Montemayor, que al tomar los carrancistas Sabinas Hgo., cerca del ojo de agua, quedo en el campo de batalla el Teniente, Arnulfo Sepúlveda originario de Villaldama.

A partir del 23 de Febrero de 1924, Villaldama es elevada a la categría de Ciudad

El distinguido poeta Villaldamense Gonzalo González, nos hace una crónica del día en que se elevo a ciudad Villaldama, N.L, y la inauguración del salón de actos Fray Antonio Margil de Jesús de la escuela primaria (donde ahora se encuenra el museo): La tierra donde se nace es algo sagrado para uno, siempre se le recuerda con un cariño santo y cuanto más lejos se encuentra uno de ella, más se agiganta ese cariño, que tiene el sello de sublime.

En Septiembre de 1921, fui invitado por el Sr. don Cosme Villarreal, entonces Presidente Municipal de Villaldama, la tierra santa como le llamo yo, para asistir a la inaguración del Salón de Actos “Fray Antonio Margil de Jesús”, anexo a la Escuela Municipal, y naturalmente que fui, ¡ como no iva a ir, si en ese salón aprdendí las primeras letras!

Fue mi maestro don José Ma. Guerrero, era de cuerpo pequeño, pero grande de corazón, muy culto y de una bondad inagotable.

Recuerdo que en dicho Salón entraba la luz del sol por muchas partes del techo, y verlo reconstruído era algo maravilloso, dado el cortísimo tiempo de que dispuso el C. Presidente Municpal para hacer ese salón, pues apenas trenía tres meses de haber asumido el puesto de primera autoridad.

Por decreto del Gobierno del Estado, de fecha 23 de febrero de 1924, la dicha Villa, se erigió Ciudad, dándole el nombre de Ciudad de Villaldama, y un mes después, el 23 de marzo, se hizo la inaguración.

En tren especial salió de Monterrey, el C. Gobernador del Estado, Gral. Profirió González, acompañado de algunos altos funcionarios y varios particulares.

El acto estuvo solemnísimo, varios oradores tomaron la palabra, enalteciendo los esfuerzos de las Autoridades de la naciente Ciudad.

Pude notar las alta dotes oratorias del Profesor don Mariano C. Santos, que no obstante sus poco años, produjo un brillante discurso.

Se sirvió un gran banquete y la alegría que reinó era desbordante.

Por la tarde y estando de visita en la casa de un pariente mío Don Serapio Muraira, padre de los doctores Matías y Serapío, una de sus hijas, la Srita. Alicia, me pidió que le escribiera algo relativo al asunto de la erección en Ciudad, escribí algunos versos, pero sólo recuerdo el primero y dice así:

A Villaldama

Hace ya mucho tiempo, siendo niño

y cuando tú también eras chicuela

abandoné el hogar de mi cariño

tu templos, tus jardínes y tu escuela.

La alegría que me causaba ver a mi pueblo convertido en Ciudad, me hacía poetizar

 

La inauguración de “La casa del pueblo” se celebró la noche del 11 de Diciembre de 1943, siendo Presidente Municipal Don José Ma. Guerrero y en representación del C. Gobernador del Estado Lic. Arturo B. de la Garza, asistió el Lic. Jesús B. Santos.

La directiva del Centro Social Villaldamense, estaba integrada por: Presidente, don Cosme Villarreal; Vice.Presidente, José Ma. Santos González; Secretario, Prof. Mariano C. Santos; Pro-Secretario Prof. Manuel E. González; Tesorero, Tte. Cor. Filiberto González; Pro-Tesorero Héctor V. Santos; Vocales: Dr. Serapio Muraira, prof. José Alvarado, Abelardo Guerrero, Enrique Villarreal, Genaro Treviño, Eutimio Cisneros, Enrique Flores Jr.,Lic. Manuel C. Treviño, Idewlfonso Martínez, y Arturo Ancira.

Con este motivo se imprimió un folleto, que guarda todos los pormenores de dicha celebración, y que nos dejaron un testimonio de toda esa generación de grandes hombres que conservaban un espiritu de servicio y un gran amor al pueblo que los vió nacer.

El 3 de Mayo de 1960, se reconstruye La Casa del pueblo, en esta ocasión la directiva del Centro Social Villaldamense estaba formado por: Presidenta, Sra. Guadalupe Egloff de Lecea; Secretaria, Sra. Bertha A. de Aldrete; Tesorera, Ma. Elisa G. de Guerrero; Vocales, las Maestras, Gloria González, Martha Carolina Solís y Martha de la O.

Siendo Gobernador del Estado el Lic. Raul Rangel Frías y estando como Tesorero del Estado, el distinguido Villalmense, Don José Ma. Domínguez Lecea, Villaldama recibe un serie de obras, que cambiaría por completo su fisonomía: la plaza 5 de Mayo se transforma; se inagura el Hospital “Elena Hinojosa de Rangel”; la reconstrucción de la casa del pueblo, llega la electricidad, se pavimentan las calles, El Presidente de la República Lic. Adolfo López Mateos, inagura la escuela primaria “Prof. Pablo Livas”; la carretera Sabinas Hgo.- Villaldama; El agua potable; el alumbrado público; Se trabaja en el proyecto de la Carretera a Colombia.

Después de la administración del Lic. Raúl Rangel Frías, Villaldama, dió un vuelco en sus costumbres, lo que era una comunidad rural, con pocas comunicaciones, de pronto la energía eléctrica y las carreteras, nos convirtieron en una comunidad urbana, con todas sus inconveniencias, ya que a la fecha estos medios, no nos han traido las fuentes de trabajo soñadas, a los finales de los cincuenta, siendo yo un alumno de secundaria, mande una carta al periódico El norte, que le titularon, muy de acuerdo con mis sueños: “Villaldama tierra fértil, para un emporío Indusrial”, ahí escribia mi pronostico de lo que iva pasar, ya que teniamos: agua, electricidad, carreteras, ferrocarril; pero algo falló y la fuentes de trabajo no llegaron, en la cantidad que uno quisiera.

 

Por primera vez un Presidente de la República, El Lic. Adolfo López Mateos acompañado por el Gobernador del Estado Lic. Raul Rangel Frías, visitó Villaldama, N.L. el 8 de Septiembre de 1961.

Parte del texto del discurso pronunciado por el Lic. Raúl Rangel Frías, Gobernador del Estado, en presencia del C. Presidente de la República, Lic. Adolfo López Mateos, en la Casa del Pueblo de Villaldama, N.L.

No puedo en este sitio decir menos, que sólo la presencia del Primer Magistrado de la Nación, nuestro guía, el hombre que lleva sobre sí mismo la responsabilidad de todos los destinos particulares y generales de la Nación, me obliga a la sobriedad indispensable para no abusar de sentimientos, que yo correspondo, con las familias de Villaldama, que yo he compartido con ellos, que quizás los traigo desde lejos en la historia de mi padre que pasó por aquí y recibió en el hogar honrado de estas tierras mineras, la mano callosa y la lealtad de hombres que tienen un sólo sentimiento de la vida: pero yo y vostros, amigos míos de Villaldama, tenemos una hornra mayor este día que cualquier otra: tener presente al Primer Mandatario de México que hasta nosotros llega, con una sencillez ejemplar de Magistrado que viene a mirar cara a cara el rostro de los hombres de México, de aquellos que labran la tierra o que han podido arrancarle al mineral un trozo prodigioso de su entraña; tenemos con nosotros al Mandatario ejemplar que no reclama, sino queimpone con su modestia una sencillez, una cordial como la que vosotros compartís entre padres e hijos, entre hermanos y entre amigos.

 

La carretera Monterrey-Colombia, fue abierta originalmente por el Gobernador Aarón Sáenz en 1,929. En esta ocasión se hizo la primera brecha y la terracería.

En 1990, Se conmemoro el Tercer Centernario de la Fundación de Villaldama, y el Comité Pro-Festejos estuvo fomado por: Presidente Honoriario, Lic. Jorge Treviño Martínez; Presidente Ejecutivo, Sr. Remigio Rodríguez Villarreal; Secretarios Ejecutivos, Profrs. Rogelio Arámbula Almeida y Arturo Abrego Ortiz; Secretarios de Finanzas, Profrs. Ernesto Villarreal Villarreal y Francisco Villarreal Arámbula; Secretarios de Información Profrs. Santana Ramos Cervantes y Ismael Vidales Delgado; Secretarias de Eventos Culturales, Profrs. Ma. de Jesús Villarreal Esparza, Luis Robles Cabrera, Flavio Vidales Jiménez; Secretarios de Festejos, Ing. Ramón Guevara González, Rebeca E. Villarreal Flores; Secretarias de Ornato y Forestación, Sra. Guadalupe Eglof de Lecea y Sr. José Gpe. Garza Rodríguez; Representante de la Sociedad Nuevoleonesa de Historía Geografía y Estadística, Prof. Arturo Delgado Moya; Cronista de Villaldama y del 300 Aniversario, Profra. Ma. Luisa Santos Escobedo; Vocales, Ex.Presidentes Municipales de Villaldama

La Cronista de Villaldama, escribió un libro, que es un testimonio, de estos festejos de los 300 años, 1690-1990.

 

 

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Algunos personajes que han destacado en la vida cultural de

Cd. Villaldama, N.L.

Gonzalo González .- Nació en Villaldama, el 18 de Agosto de 1875, Poeta

Arnulfo Treviño.- Nació en Villaldama, el 15 de Agosto de 1878; murió en la Ciudad de México, el 27 de Octubre de 1931, poeta.

José Ma. Santos González .- Nació en Sabinas Hgo., en 1880, pero vivió la mayor parte de su vida en Villaldama, de él conservó, poesias que escribió de 1915 a 1938, es un librito escrito a máquina y con pastas en las que el dibujó con tinta china, con el título de Cantares, nombre que dió posteriormente a un libro que publicó en la ciudad de México, este libro lo dedicó al Prof. Mariano C. Santos.

En 1963, en un periódico que publique en Villaldama con el nombre de ECO (La voz de la Patria, es el ECO de la voz de la provincia), colaborava conmigo el poeta Luis Barrera Salinas y le hizo una interesante entrevista a Don José Ma. Santos González, que aquí transcribó:

A don José María, poeta sabinense por nacimiento, lo conocí una tarde del mes de julio del año de 1961, pero no hay que omitir que para esto ya había recurrido hasta él, teléfonicamente haciéndole saber que estaba trabajando en una Antología poética de todos los valores intelectuales de nuestro Estado y que me gustaría incluirlo en dicha obra. Amablemente accedió, y prometió enviame un ejemplar de su libro “Poemas y otro Cantares”, impreso en la ciudad de México el año de 1950, y que incluye algunos datos biográficos para enriquecer la ficha y dar pormenores al curioso lector que busca los detalles. De hecho, algunos días más tarde tenía en mis manos lo solicitado.

Pero quisiera hablar de aquella tarde del mes de julio ... Don José María atravesaba los ochenta y un años, pues había nacido el 7 de Octubre de 1880, su complexión era delgada, se adivinaba en sus ojos una infinita calma y su ansia de Eternidad. A ratos lo sorprendía con ensueños del ayer que se iluminó cuando el poeta hablaba. Su voz se escuchaba ligeramente resquebrajada, pero con la clara dicción y el refinamiento del hombre culto, don José María me platicaba entre otras cosas. de sus estudios, que parte de ellos los había cursado en el Colegio Civil y el resto en el Ateneo Fuentes, de Saltillo, Coah., donde recibió título de Ingeniero Topógrafo. Después de unos quince minutos , aquella sabrosa charla se interrumpió y nuestro bardo, con paso lento y a tientas se marchó quedo, muy quedó. y yo estuve mirándole hasta perderse.

Algunos días más tarde volví a llamarle, suplicándoles que me facilitara algún poema suyo, inédito y me envió, su poema “Imploración”.

Yo estaba al tanto de su estado cada vez más lamentable, pero las circustancias determinaron mi ausencia por dos semanas de Monterrey, cuando me enteré de su deceso. Había pasado la noche en una agonía lenta y agotadora y en las primeras horas de la madrugada del 29 de agosto, su cuerpo estaba inerme. Había emprendido el gran viaje. Fue su “último deseo”, que sus restos mortales fueran sepultados en la tierra de sus padres: Villaldama.

Y Seguía sonando aquellos versos en mis oídos: “Gracias, Señor: me has dado fortaleza, y me has dado valor ...”

José María González, poeta sencillo del sentir popular vive aún latente en el recuerdo de su pueblo. Luis Barrera Salinas

 

Emeterio Treviño González .- Nació en Villaldama, el 5 de Noviembre de 1898, poeta y escritor. Autor del libro de versos “Voluptuosidad” y de una Antología de poetas Nuevoleoneses (1930).

Prof. Timoteo L. Hernández .- Nació en la Hacienda de Santa Fe, municipio de Villaldama, en el año de 1906, Historiador, fundador de la Sociedad de Historia, Geografía y Estadística, escribió varios libros, sobre lo que a el le apasionaba, la Historia y la Geografía. Los que tuvimos la oportunidad de conocerlo, nos dimos cuenta de la sencillez y humildad, virtud que solo tienen las gentes de grandeza de espiritu, amaba a su pueblo, cuando muere el Prof. Mariano C. Santos, que el le decía su maestro, escribió la biografía, en el periódico El Porvenir, en 1970; y allí vemos que la máxima de José Martí, es valedera, “Mucho se honra, quien Honra”.

Lic. Simón Guajardo .- Nació en Villaldama el 10 de abril de 1908 , publicó un solo libro de versos “Canciones de Soledad”

Prof. Manuel E. González .- Autor de un tratado de Literatura que lleva por nombre “Lecciones de Literatura Castellana” 1940

Prof. Alfredo González Santos .- Poeta y Escritor de Teatro

José Guadalupe Ramírez Santos .- Pintor. Nació en 1925, en la Hacienda de Santa Fé, municipio de Villaldama, su formación inicial se realiza en Monterrey, N.L. se continua en la Ciudad de México y se complementa en un viaje de estudios a Europa. Se ha expuesto en Monterrey, en la Cd. de México, en San Antonio Texas, es un artista laureado.

Irma Sabina Sepúlveda .- Nació en El Potrero, municipio de Villaldama, en el año de 1930, Escritora, galardonada en el país y en el extranjero por sus cuentos.

Prof. Ismael Vidales Delgado .- Originario de Zacatecas, residen en Nuevo León desde el año de 1944, su infancia y parte de su juventud la paso en Villaldama, N.L., ha escrito poesía, ensayo, y es autor de varios libros de texto de primaria y secundaria.

Prof. Ma. Luisa Santos Escobedo .- Nació en la Hacienda de Santa Fe, municipio de Villaldama, ha escrito libros de historia y cronicas de Villaldama como: “Villaldama hace 100 años” y “Crónica del Tercer Centenario de la fundación de Villaldama”. Es la cronista de Cd. Villaldama, N.L.

Profra. Gloria M. Guerrero O. .- Nació en Villaldama, N.L., escribió una monografía de la Cd. de Villaldama, N.L. (1956), además el himno de la Secundaria “Manuel Padilla” y el paso doble a “Villaldama”.

Raúl Vidales Delgado.- Nació el 28 de febrero de 1943, en Pino, Zacatecas, pero sus primeros estudios los realiza en Villaldama, su vida intelectual es muy intensa; la podriamos resumir con sus propias palabras: “...En nuestros sueños hemos visto otro mundo. Un mundo verdadero, un mundo definitivamente más justo que en el que ahora andamos. Vimos que en este mundo no eran necesarios los ejércitos, que en él era la paz, la justicia y la libertad tan comunes que no se hablaba de ellas como cosas lejanas, como quien nombre pan, pájaro, aire, agua, como quien dice libro y voz, así eran nombradas las cosas buenas en este mundo”.

Lic. Luis Antonio Lucio López .- Nació en Estación de Villadama, en 1959, sus crónicas y cuentos han sido publicados en diferentes diarios de Monterrey.

Estos no son todos, estoy preparando un trabajo de los educadores de Villaldama, ahí se tratara con más amplitud la Cultura en Villaldama.

 

Como vemos en el transcurrir de los años, las familias giran alrededor de los espacios donde nos toco vivir, empujados por las circustancias que nos rodean, pero todo se va dando, en las relaciones de la parentela, y de las pequeñas comunidades, antes eran relaciones más cerradas, hace cincuenta años en Villaldama, no existian carreteras, salir fuera del pueblo era más dificil, teniamos otras costumbres, por ejemplo, en navidad, el nacimiento estaba en la iglesia, muy pocas casas ponian nacimiento, entonces teniamos que ir a la iglesia a formar parte del rito, de ir a pedir posadas y festejar las piñatas e ir a ver la pastorela, esto nos integraba mas a la comunidad. Se nos inculcaba el amor a la familia, a la iglesia, a la escuela, a la comunidad, siempre bajo la mirada de respeto de los abuelos, los padres, los maestros.

 

 

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Otros Datos

Me platicaba mi abuela Pascuala Gutiérrez, que por esos años, un día, en el rancho de vino de mi bisabuelo, que estaba por el rancho de la Escondida, llegó una persona a pedirles agua porque venia sediento, se la dieron y le ofrecieron de comer pero no aceptó, y siguió apresuradamente su camino. Al poco rato llegaron los de la acordada de Sabinas Hgo. y preguntaron si no había visto a una persona, con las características de la que había pasado anteriormente, siguieron su camino, y al obscurecer, pasaron de regreso, los de la acordada, a todo galope, con el sombrero de la persona que paso primero y gritando que lo habian matado.

En una plática que tuve hace poco con don Emilio Widales Barrientos persona de Villaldama que tiene más de ochenta años, muy amablemente, me ofreció cantar un corrido, que acompaño con la guitarra Santos Rosales; este corrido era el de Pedro Navarro; quien coincide todos los datos, con el de la persona que mi abuela me había relatado:

Corrido de Pedro Navarro

El 19 de marzo,

presenté lo tengo yo

en estación Palo Blanco

Pedro Navarro murió

cuando llego a Palo Blanco

se puso a desensillar

y le dijo a Romanita

que le hiciera de almorazar

le contestó Romanita

ahorita inmediatamente

te voy hacer de almorzar

antes que llegue la gente

contesta Pedro Navarro

que gente estas esperando

la acordada de Sabinas

que ya te viene alcansando

se para Pedro en la puerta

tratandolos como locos

preparen sus carabinas

que para mi son muy pocos

decía don Nacho García

al señor Pedro Perales

se comenzó el tiroteo

en medio de los corrales

vuela vuela palomita

parate en aquel picacho

anda avisar a Villaldama

que me mataron borracho

ya con esta me despido

entre perfumes de azares

aquí se acaban cantando

versos de Pedro Navarro.

 

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Una biografía de don Vidal Aguirre, cuyo oficio es la carpintería, escrita en forma de acróstico, por Santos Rosales Méndez, quien ha escrito canciones y cada año las calaveras del pueblo.

 

V ivaz frente a su banco de trabajo

I ncansable se escucha viento en popa

D iariamente la mística sonata

A l músculo de un brazo que delata

L as notas del serrucho y la garlopa.

 

A sí es como se gana honradamente

G randes dotes de estimulo y esmero

U n ejemplo que queda paso a paso

I lustre don de oficio carpintero

R edoblando el martillo en su renombre

R ango de honor por el que brota y corre

E l sudor en la frente de un gran hombre.

 

Tres de Mayo en Villaldama

¿ Quieres conocer Villaldama ?

cuelga tu vanidad en un perchero

y sigue la Cruz de madera

que un humilde carpintero, fabricó

detrás los ríos de almas,

ingenuas y cristalinas como el agua,

hacen valla como mucdos testigos

las paredes marchitas por el tiempo

de adobe, sillar, píedras y ahora de cemento,

en lo alto de la loma, al final del camino

el tabernáculo que el Padre Nabor

dedicara a su Cruz, porque cada quien

tiene la propia.

Pedro Nabor

 

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CITAS BIBLIOGRÁFICAS

 

1.- Cavazos Garza Israel, Breve Historia de Nuevo León, Edición C.deM. y F.deC.E., pp 36,México 1994.

2.- Cossío David Alberto, Historia de Nuevo León, Editor J. Cantú Leal, Tomo 1 pp.32, Monterrey, N.L. 1925.

3.- Hernández Timoteo L., Breve Historia de Nuevo León, Editorial F. Treillas, pp.15, México, 1968.

4.- Cossío David Alberto, Historia de Nuevo León, op.cit. Tomo 1 pp. 220 y 272.

5.- Hernández Timoteo L. op. cit. Pp.65.

6.- Cossío David Alberto, Historia de Nuevo León, op. cit. Tomo II pp. 217,218,219.

7.- Cavazos Garza Israel, Breve Historia de Nuevo León, op.cit. pp.36.

8.- Santos González José Ma., Folleto inauguración Casa del Pueblo, Cd. Villaldama, N.L., 1944.

9.- Montemayor Francisco J. Historia de Sabinas Hgo., N.L., Edición U.A.N.L., pp.28, Monterrey, N.L., 1990.

10.- Santos González José Ma., op. cit.

11.- Zapata Aguilar Gerardo, Bibliotecas Antiguas de Nuevo León, Edición U.A.N.L., pp. 45,46,47, Monterrey N.L., 1996.

12.- Montemayor Francisco J., op. cit. pp. 32

13.- Cossío David Alberto, op. cit. Tomo III pp.233.

14.- Ibid. Tomo III pp.271,272,273.

15.- Ibid. Tomo IV, pp.118.166.

16.- Ibid, Tomo IV, pp. 279,283,284.

17.- Berlandier y Rafael Chovell Luis, La Comisión de Limítes, A.G.E.N.L. Cuadernos del Archivo pp. 72,73,74,75, Monterrey, N.L.

18.- Treviño Villarreal Héctor Jaime, La Voz del Pueblo, A.G.E.N.L. Cuadernos del Archivo pp. 18,22,23,24, Monterrey, N.L. 1991.

19.- Maíz Rocío G., El Huertismo en Nuevo León, un caso: Lic. Salomé Botello, A.G.E.N.L.Cuadernos del Archivo, pp. 13,41,44,45, Monterrey, N.L. 1986.

20.- González Gonzalo, Folleto inauguración Casa del Pueblo, Cd. Villaldama, N:L. 1944.

 

 

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BIBLIOGRAFIA GENERAL

 

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Gaytán, Carlos

 

González, José Eleuterio

 

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González Cárdenas Ramiro y Alberto Villegas Cedillo

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Montemayor Francisco J.

 

 

Santos Escobedo Ma. Luisa

 

 

Treviño Villarreal Héctor Jaime

 

 

 

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Antología Literatura Regional, Monterrey, N.L. 1991

Monografía de la Cd. De Villaldama, N.L., 1956.

Breve Historia de Nuevo León, Editora F. Trillas, México, 1968.

Relación Histórica sobre el origen de las Cabeceras Municipales del Estado de N.L., Capilla Alfonsina, U.A.N.L.

El Huertismo en Nuevo León, un caso: Lic. Salomé Botello, Edición A.G.E.N.L., Monterrey, N.L. 1986.

Sabinas Hidalgo en la Tradición, Leyenda, Historia, Edición U.A.N.L., Monterrey, N.L. 1990.

Villaldama Hace Cien Años, Edición Oficio, Monterrey, N.L. 1992.

Crónica del Tercer Centenario de la Fundación de Villaldama, 1690-1990, Edición 1993.

La Voz del Pueblo, Editora Clepsidra, Monterrey, N.L., 1991.

El Viento de la Llanura, A.G.E.N.L., Monterrey, N.L.. 1990.

Bibliotecas Antiguas de Nuevo León, Edición U.A.N.L., Monterrey, N.L., 1996.

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Crónica de 1961, visita del Lic. Adolfo López Mateos y Lic. Raúl Rangel Frías, Obras inauguradas e Historia .

Folleto que contiene todos los datos relacionados con la inauguración de la Casa del Pueblo, el 11 de diciembre de 1943.

Catálogo de Bienes Inmuebles del INAH, de Villaldama.

Periódico Regional “Eco”, Marzo de 1963.

 

 

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